La ONG Fairwork apoya a víctimas y a víctimas potenciales de explotación en sus propios idiomas, dándoles apoyo legal, alojamiento y otras ayudas esenciales. Su labor es posible gracias a una concesión del Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de las Formas Contemporáneas de la Esclavitud.
Mientras continúa la lucha contra el COVID-19, dirigentes feministas del mundo entero exhortan a construir tras la pandemia un mundo centrado en la igualdad, más justo, más sostenible y más inclusivo...
La lucha contra todas las formas de esclavitud se ha vuelto más difícil durante la pandemia, no obstante, el activista contra la esclavitud Brahim Ramadhane no piensa dejar de luchar. “Hago esto porque pertenezco a esta comunidad de ex-esclavos y daría mi vida, toda mi vida, por esta causa."
Solidarité feminine pour la paix et le développement intégral (SOFEPADI), una ONG fundada por mujeres del nordeste de la República Democrática del Congo, ayuda a las mujeres, niños y hombres víctimas de la violencia sexual relacionada con el conflicto a curar las lesiones físicas y psíquicas, y combate la impunidad de los delitos de Ituri.
Varias generaciones de mujeres valientes y movimientos feministas han defendido el cambio social mediante la lucha en pro de los derechos humanos. En el Día Internacional de la Mujer, esos colectivos cosechan reconocimientos y honores. La campaña #IStandWithHer divulgará algunas de sus historias.
Tikala Itaye, una joven defensora de derechos humanos de Malawi, quisiera que las iniciativas orientadas a promover los derechos de las mujeres y las niñas llegaran a las comunidades de base. “Si ellas ignoran sus derechos, es que no lo estamos haciendo bien”, afirma.
“Las investigaciones que pasan por alto la forma en que el género y otras identidades y las normas sociales conexas contribuyen a agravar, dar apariencia de normalización, ocultar e incluso excusar las repercusiones en materia de derechos humanos, son inaceptables. La identidad y la condición de género son importantes”, afirmó la Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Kate Gilmore.
El potencial de la tecnología para ayudar a mujeres y muchachas a ejercer sus derechos humanos todavía no se ha hecho realidad, debido a una creciente y tenaz brecha de género en el ámbito digital. Pero los expertos señalan que esta brecha puede cerrarse mediante esfuerzos orientados a educar, asegurar el acceso a las TIC y mejorar las capacidades de las mujeres y las jóvenes.
“Esa práctica lesiona el cuerpo de la mujer y de la niña”, afirmó Soumayya, que se opuso valientemente a la mutilación genital femenina y sufrió cárcel y tortura por resistirse a esta práctica tan extendida. Su lucha todavía continúa. Esta es su historia.